martes, 7 de febrero de 2012

De la Violencia en el Fútbol (o los maricones que se quejan y nunca han ido a un estadio)



La tragedia de Port Said, que recientemente “ha causado conmoción en el mundo futbolístico” (cita requerida) ha revivido otra vez la discusión sobre la violencia que rodea el futbol, los ultras, y el alcohol en los estadios.

Se encuentra de todo en la viña del señor, pero lo que más se encuentran son imbéciles que opinan sin saber: “que bolas los locos que se desviven por el fútbol”, “esos tipos seguro estaban borrachos”, “eso pasa a cada rato”, “eso es porque los que van a esos juegos son una cuerda de inadaptados”; y cuando entramos en los comentarios sobre los hechos del futbol nacional, las imbecilidad llega a su máximo, con expresiones como: “es que esa gente de las barras son un poco de malandros”, “tu vez esa gente que esta así, y es porque esta drogada todo el tiempo”, “pero es que en esos juegos meten hasta pistolas”, “hay gente que se aprovechan para ir a vender drogas allí adentro”; e incluso cuando la ignorancia es más atrevida, llegan a afirmar cosas como: “es que esos del fútbol ¿los del Caracas sabes? Esos son todos chavistas, por eso es que yo no voy”.

Mentira, usted no va porque le resulta más cómodo gastarse 500 de los fuertes metido en un tasca, vociferando sobre el Barça – Madrid, comiéndose una paella con chipi-chipis sacados en La Guaira para sentirse un poquito más español. Usted no va, porque ni siquiera sabe cuando se juega el Fútbol Nacional, y por supuesto no puede tener ni idea de cómo es la dinámica en los partidos, si hay violencia o no, de que clase es, y de donde proviene.

Cuando mucho, su conocimiento sobre los hechos violentos en los estadios de fútbol venezolano llegará a los eventos de la temporada pasada, donde los (pocos, poquísimos) fanáticos del equipo del Zamora FC, agredieron a los fanáticos del Deportivo Lara (también muy pocos), ante la mirada expectante de los (aun menos) “efectivos” policiales. ¿Pero cuál es la verdad detrás de este hecho? Pues, sencillamente que la ineficiencia de la FVF (Federación Venezolana de Fútbol, para los ignorantes), solo se puede comparar con la inexistente capacidad de los cuerpos de seguridad, cuando es que están presentes –valga decir-, para mantener el orden en los partidos. El resumen de los hechos es el siguiente: a los ineptos de la Federación, se les ocurre continuar el partido, después del medio tiempo, cuando ya los “seguidores” del Zamora habían causados destrozos en las gradas, y aun mas, deciden hacer el cambio de cancha, dejando a los jugadores del Lara, justo despaldas a los enaltecidos integrantes de la Burra brava (o los coge burras, como se les conoce), quienes aprovecharon la oportunidad para agredir al portero del equipo local. Esta descerebrada decisión del delegado de cancha de la FVF, se sumo que al momento del juego, no se contaba con el número de “efectivos” de seguridad mínimo que requiere, no solo la misma FVF, sino la propia ley del deporte, para celebrar actos deportivos de gran escala. Así pues, se sumo la ineptitud con la inexistencia, y dio como resultado el “Desastre de Cabudare”.

Aunque este hecho es lamentable, más lamentable aun es que ya haya pasado al olvido los hechos del 20 de Noviembre del 2010, cuando después de finalizar un encuentro entre Caracas FC y el Deportivo Petare, funcionarios de la Policía Metropolitana, ingresaron a las gradas del Estadio Olímpico de la UCV, y atacaron a los fanáticos que no habían salido, incluso con partes de sillas arrancadas del propio Estadio, que valga decir, en el año 2000 fue declarado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad. Sobra escribir cualquier otra cosa, así que le dejo el link a Youtube para que, quienes no lo han visto, lo vean, y quienes lo han olvidado, lo recuerden.


Con lo anterior solo quiero dejar claro algo, los desastres en los Estadios no son siempre causados por fanáticos borrachos, malintencionados, desadaptados, radicales y drogadictos; y si es que estos dos hechos del Fútbol Nacional no bastan para convencerlos, existen numerosos ejemplos de tragedias en el fútbol internacional, que estoy seguro que igual desconoce, pero que le deben interesar mucho más. Entre estos ejemplos se encuentran:

Los Desastres de Ibrox: en el Ibrox Stadium en 1902 mueren 25 personas en Escocia, en un juego entre Escocia e Inglaterra cuando una tribuna se derrumba. En el mismo estadio en 1971, por causas que nunca se establecieron, en un juego de Celtics F.C contra Rangers F.C, se produjo una caída masiva de los aficionados que terminó en la muerte de 66 de ellos.

Tragedia de Luzhniki: Ocurrida en el Estadio de Lenin, en Moscú, en un juego que enfrentaban al Spartak de Moscú y el HFC Haarlem. En un hecho muy parecido al Desastre de Ibrox de 1971, 67 personas murieron por una estampida. Curioso en este caso, es que debido al régimen autocrático que en ese momento dominaba Rusia, las cantidad de fallecidos nunca se determino con claridad, y hay quienes afirman que no fueron los 67 admitidos por el gobierno, sino que ascienden a más de 300.

El Desastre de Karaiskakis: en 1981, en Grecia, 21 fanáticos del Olympiakos mueren, en un juego de este equipo contra el AEK Atenas. La causa oficial según la policía “una puerta mal cerrada”.

Tragedia de Valley Parade: Bradford City y Lincoln City, dos equipos de lo que sería el equivalente a la 4ta división del futbol inglés, juegan el último partido de dicha liga el 11 de mayo de 1985; cuando esta por acabarse los primeros 45 empieza un incendio en la tribuna principal. Los aficionados que tratan de escapar no pueden hacerlo, pues las puertas habían sido cerradas para que nadie entrara sin pagar, el saldo: 56 personas muertas. Se establecen que la falta de limpieza del estadio, construido en 1908, y algún cigarro no apagado correctamente iniciaron el fuego.

Tragedia de Hillsborough: 96 personas mueren en 1989 en un juego entre Liverpool FC y Notthingham Forest. Más allá de que se quiso culpar a los hooligans de los hechos, la investigación oficial determino que la causa del hecho fue el exceso de aforo y que el estadio no cumplía con las condiciones mínimas de seguridad para albergar un evento de la magnitud de lo que fue ese juego.

Y si estos sucesos del futbol europeo no lo convencen, entérese de algunos que sucedieron en nuestro propio continente:

Tragedia del Estadio Nacional de Perú: 47.197 personas viendo una partido en el que Argentina le gana 1 -0 a Perú, faltando dos minutos para el final  Perú empata; pero el árbitro (siempre los árbitros) anula injustamente el gol. El Caos. Un hincha de Perú salta al campo. Los policías le echan los perros. Otros aficionados ingresan al campo. La policía lanza gas lacrimógeno. Las puertas para la salida del Estadio estaban cerradas. Mueren 328 personas.

Tragedia de la Puerta 12: Argentina, Boca y River y un gobierno militar de facto. 71 personas pierden la vida (la mayoría menores de edad), ¿la causa? Nunca se aclaro oficialmente, debido a que el gobierno intento tapar los hechos, sin embargo las posteriores investigaciones periodísticas (incluido un documental de Pablo Tesoriere del 2006) revelaron que la policía impidió la salida de los hinchas y esto ocasiono las muertes por asfixia y aprisionamiento.

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Si después de esto, usted sigue creyendo que la violencia de los hinchas es la causa y consecuencia de todas las tragedias en el fútbol, le recomiendo algo: Evite la violencia. No regañe a sus hijos, no le pegue a su mujer,  no le grite a los motorizados y por sobre toda las cosas, no se me atraviese, que yo, YO SI SOY VIOLENTO.

#ARENOSO

sábado, 4 de febrero de 2012

Carta al pastelero

Así como cuando estás sentado tranquilo – si claro – viendo el partido Caracas FC – Peñarol. Ese tipo de partidos donde nos estamos jugando la ida a libertadores, así, justo esos. Cuando llevas dos goles en contra, fallaste un penal y no parece que las cosas estén por mejorar y estás ya comiéndote los nudillos porque las uñas se te acabaron y gritándole mentalmente al director técnico, al árbitro, a los jugadores y al público por no alentar como es.

Y justo en el momento en el que crees que no puede ponerse peor, justo después de que el portero sale a cazar mariposas y nos hacen otro gol en contra (fuck), entra el Señor Pastelero.

Vamos a describirlo, para dejarlo clarito en el imaginario colectivo, puede ser hombre o mujer – aunque en general es hombre – pecho inflado, cara de superioridad – así como de que nació jugando fútbol – sin embargo, tiene una barriguita de beisbolero que denota que – posiblemente – jamás ha pateado un balón.

Este personaje entra en la escena y hace como que observa lo que está pasando y te ve. Te ve angustiado y tu tratas de no quitar la vista del televisor porque sabes que no puede decir nada bueno. Sabes que no estás en tu mejor momento y – sobretodo – sabes que la cosa puede ponerse fea. Te ve y por alguna razón cree que es pertinente e importantísimo decir algo como: esto no es fútbol. Ayer fue el Madrid – Barcelona, eso sí es fútbol de verdad. El nacional da pena.


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¡¡¡TU TIENES QUE ESTAR JODIÉNDOME!!!

A ver:

Primero: esto no es fútbol nacional, si bien el Caracas está jugando, estamos disputando el partido de ida de pre-libertadores, copa de clubes. Para ponérselo sencillo: así como la Champions pero con gente que sí sabe que Venezuela existe y que no queda en África.
Segundo: ¿Usted vio en verdad el Madrid – Barcelona? Porque si lo hizo tenemos opiniones BIEN distintas sobre lo que es el fútbol de verdad. Además de lo ladilla del lugar común, búsquese un partido distinto al que hacer referencia que me vomito ya en el fucking clásico español.
Tercero:  Cállese un año.

En serio, cállese.

Amigo/a pastelero/a una petición de corazón de una fanática del fútbol que tanto desprecian: cállese. Cada vez que quieran hablar estupideces de un fútbol que NO conocen, del que NO entienden y que odian por puro prejuicio salgan y cómprense la franela nueva de Cristiano Ronaldo. Todos seremos más felices: nosotros por no tener que escuchar opiniones de imbéciles y el Madrid porque ganará más plata (Madrid – España… aquel país lejano que posiblemente jamás ha pisado; y NO el argumento de que su taratatara abuelo llegó montado en la Pinta y eso lo hace español no me sirve, si quiere llora pero para mí es más criollo que la arepa).

En fin, señor pastelero: no le pido que vaya al estadio. No le pido que se compre la camiseta. No le pido que se aprenda los cantos. No le pido que reconozca los méritos de la selección. Lo único que puedo pedirle – y espero que no sea mucho – es que no joda más.

Con cariño (jajajajajajajajajaajajaja ajá, claro)

#lareglita